La tarjeta de visita

A pesar de que las “malas lenguas” dicen, comentan, rumorean, que la tarjeta de visita tradicional está al borde de la extinción, ésta sigue siendo muy útil para relacionarnos. Cierto es que la tarjeta digital y otros medios vienen pisando fuerte y están casi echándolas del planeta como los meteoritos a los dinosaurios pero, mientras no mejore la calidad / precio de los móviles y tablets, y sobre todo, la duración de las baterías, yo no lo tengo tan claro.

¿Qué opinas?

La tarjeta de de visita puede ser una poderosa arma de venta, como presentación en los espacios networking, en eventos a donde acuda gente que nos interese, etc. En estos espacios networking, además de compartir una cerveza, café o refresco, contactaremos con una serie de personas que no has visto en tu vida y que estás deseando conocer. Te encuentras con una de esas personas en un networking y qué haces, sin conocerte de nada, ¿te va a dar directamente su número de móvil? No sé por qué, pero cuesta más eso que dar una tarjeta, aunque sirva para lo mismo.
Además, podemos insertar un código qr que les lleve directamente a nuestras redes sociales, o agregue tus datos en los contactos del móvil de la persona a la que se la has dado, o un enlace a tu portfolio web si lo tienes, etc. Sé que esto se puede hacer también directamente en el móvil, pero a veces no tenemos tiempo de tanto o la persona se está yendo, y es más rápido darle tu tarjeta.

Tu tarjeta es tu “mini-yo”.

Por eso, no pongas nada en ella de lo que te puedas arrepentir. Deben ser claras, concisas y directas. Los datos personales que te apetezca compartir, tu logotipo destacado y luego el código qr hace el resto. Puedes enlazarlo a tu web, tus redes sociales, tus datos… Una tarjeta con un diseño sencillo es lo mejor. Recuerda que “menos es más”.

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